Para vivir mejor
Miguel Ángel Sánchez de Armas
11 de junio de 2006


Confieso que desconfío de la literatura de autoayuda, aunque al mismo tiempo reconozco que para muchas personas es como una tabla salvavidas. Una querida amiga leyó Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus y gracias a esa fuente de sabiduría emocional, me dice, encontró marido (Después se divorció porque el tipo la maltrataba, pero eso no invalida el principio). Alguna vez, joven e inexperto que fui, intenté aplicar a mi gris existencia los consejos del llorado Dale Carnegie sin que lograra influir sobre los demás ni un milímetro y sin que mi círculo de amistades creciera. Según Miguel Ángel Cornejo, no supe interpretar la guía.


Por eso es que con cierta reticencia ofrezco hoy a mis lectores sentencias que me parecen buenas para la reflexión sobre el rumbo que toman nuestras vidas. El primer conjunto, de autor anónimo, lo desprendí años ha de la puerta de un refrigerador en Santa Rosa, en la alta California, cuando huía de una aventura galante. El segundo lo tomé del cubículo de la profesora Galván y su autor es William “Bill” Gates, lo cual le da peso y credibilidad.

Primero, el decálogo anónimo:

Uno. Recibirás un cuerpo. Te puede gustar o no, pero estará contigo de todos modos.

Dos. Aprenderás lecciones. Estás inscrito en una escuela informal de tiempo completo llamada “vida”. A diario tendrás la oportunidad de aprender lecciones que te pueden gustar o que te pueden parecer tontas e irrelevantes.

Tres. No hay errores, sólo lecciones. Crecer es un proceso de acierto y error; de experimentación. Los experimentos “fallidos” son tan importantes como aquellos que “salen bien”.

Cuatro. Una lección se repetirá hasta que sea aprendida. Las lecciones se te presentarán de diversas formas hasta que las aprendas. Cuando esto suceda, podrás pasar a la siguiente.

Cinco. El aprendizaje nunca termina. No hay periodo de la vida que no contenga lecciones. Si estás vivo, tienes lecciones por aprender.

Seis. “Allá” no es mejor que “aquí”. Cuando tu “allá” se convierta en un “aquí”, sencillamente crearás otro “allá” que de nuevo parecerá mejor que el “aquí”.

Siete. Los demás son el reflejo de ti. No puedes amar u odiar algo de otra persona a menos que refleje algo que ames u odies de ti mismo.

Ocho. Lo que hagas de tu vida es tu sola responsabilidad. Tienes a mano todas las herramientas y recursos para ello y cómo los utilices es cosa tuya. La elección es personal.

Nueve. Las respuestas a tus preguntas están dentro de ti. Las respuestas a las interrogantes de la vida están dentro de ti. Todo lo que necesitas es buscar, escuchar y confiar.

Diez. Olvidarás todo esto.

Ahora, los consejos de Bill Gates:

Uno. La vida no es justa. Acostúmbrate a eso.

Dos. Al mundo no le importa tu “autoestima”. El mundo espera que hagas algo de provecho antes de que te sientas bien contigo mismo.

Tres. No ganarás 60 mil mensuales al terminar la escuela, ni serás vicepresidente con carro del año hasta que te lo ganes trabajando.

Cuatro. Si piensas que tu maestro es difícil, espera a tener un jefe.

Cinco. Trabajar vendiendo hamburguesas no está más allá de tu dignidad. Tus abuelos llamaban de otra forma a ese tipo de trabajo. Le llamaban oportunidad.

Seis. Si haces algo mal, no es culpa de tus padres. No endoses tus errores, aprende de ellos.

Siete. Antes de que nacieras, tus padres no eran tan aburridos como lo son ahora. Se volvieron así por tener que pagar tus gastos, lavar tu ropa y tener que escuchar lo alivianado que crees que eres. Así que antes de salvar a las focas, ponte a limpiar tu cuarto.

Ocho. Puede ser que en tu escuela no haya ganadores y perdedores, sólo triunfadores. En algunas escuelas han eliminado la palabra “reprobar” y dan tantas oportunidades como sean necesarias para salir adelante. Todo esto no tiene el más mínimo parecido con la vida real.

Nueve. La vida no está dividida en cuatrimestres. No se tienen vacaciones de verano y muy pocos jefes se interesarán en ayudarte a “encontrarte”. Trata de “encontrarte a ti mismo” por tu cuenta y en tu tiempo libre.

Diez. La televisión no es la vida real. En la vida real las personas dejan la cafetería y se van a trabajar.

Once. Sé amable con los nerds. Es muy posible que termines trabajando para uno.